Ser madre: vivir y compartir.

Ser madre: vivir y compartir.

No os lo había contado, pero tengo una “amiga gris”, también le podría llamar “amiga amarilla” según Albert Espinosa. Pero no, ella es de color gris (solo ella lo entenderá).

Hace unos días fui a visitarla porque había tenido su segundo hijo. Al verla con su bebé de sólo 4 días me hizo ser consciente de nuevo que ser madre es increíble.

Espero que no le importe, al contrario, que le emocione que cuente “su secreto” porque ha sido el que me ha inspirado para escribir esto y enseñarlo justo en un día como hoy:

 

El Día de la Madre.

Mi día. El día de mi madre. De mis abuelas. Y de todas vosotras, las madres.

 

Os confesaré, que para mí, ser madre (entre otras miles de cosas) son 2 palabras: vivir y compartir.

 Vivir

Vivir es hacerlo por ellos, durante las 24h del día. Como aquellas madres que pueden estar durante todo el día cuidando de sus hijos, disfrutándolos y también sufriendo (que también se sufre, ¿verdad?). Para las que tenemos que vivir trabajando, que también lo hacemos por ellos, intentando avanzar, mejorar y disfrutar cada minuto laboral, para que, cuando vuelves a casa tengas, al menos, la energía y los ánimos necesarios para disfrutar el resto del día con ellos.

Vivir en familia, con tu pareja, compartiendo este nuevo ritmo de vida tan distinto a cuando sólo éramos dos. Madrugones, desayunos, comidas, meriendas, parques, baños, cenas cuentos y sueños. Mucho sueño.

Vivir intensamente cada día de tu recién nacido, cada semana con tu bebé, cada mes con tu pequeño, cada añito con estos enormes bajitos. Todas esas fases que pasan muy rápido, se quedan atrás y que no volverán a ser igual. (Y esto me entristece).

 

Y mi otra palabra:

Compartir

Compartir experiencias únicas e increíbles cuando estás embarazada.

Compartir con quien más quieres el momento del parto, del nacimiento, del modo en que haya sido y donde haya sido.

Compartir lágrimas, muchas lágrimas, cuando las situaciones te superan, cuando sientes dolor o cansancio.

Compartir risas, anécdotas y experiencias divertidas con tus pequeños.

Compartir tu mejor helado, tus caramelos y tu chocolate con tus niños.

Compartir tu tiempo, para dedicárselo a ellos.

Compartir tus horas de sueño, porque ellos también te necesitan por las noches.

 

Pero lo que más compartes, y lo haces cada día, cada noche, desde el momento en que nacen, es tu cama. Sí, sí. Yo la he compartido, la comparto todavía después de casi 3 años y la compartiré siempre que quieran mis hijos.

 Aquí es cuando mi “amiga gris” entra en la historia.

Ella es el mejor ejemplo de que ser madre es compartir.

Lo primero que compartió fue a su pareja (no te asustes, no hablo de infidelidades). Su amor en exclusiva, lo han tenido que compartir con su primer hijo, y ahora con su hijo pequeño. ¿Y quien no, verdad?.

Pero lo que sí que ha compartido con la llegada de su segundo hijo es su cama. Cuando me lo explicaba me llenaba de ternura. Soy partidaria del colecho, por supuesto. Aunque hasta que no te quedas embarazada y los temas de crianza afloran por todas partes, no sabes que dormir con tu bebé tiene un nombre,  ese es «colecho».

Pues, mi amiga gris va a compartir su habitación, su habitación va a ser la más especial de su casa, sin duda.

Dormirán juntos, su peque mayor, ella, su bebé y su pareja. Además en ese orden. Es precioso. Eso es compartir. Eso es ser madre y padre por encima de todo. Encontrar noches felices, todos juntos. Poder disfrutar de todas esas noches hasta que un día ya no sea así: se harán mayores, dormirán solitos toda la noche, dejarán de tomar pecho…

Y no pienses que mi amiga gris es una hippy radical que sigue a rajatabla algún tipo de filosofía de crianza extraña o algo parecido, no. Ella es una mamá normal, como cualquiera, que trabaja, vive en una ciudad, compra en los súpermercados, lleva a su hijo a la guardería…

Esa es mi amiga gris.

La mamá que comparte su cama, su vida y todo su amor con sus hijos y su pareja.

 

Para ella estas palabras. Con el lujo que es poderlo “gritar” al mundo a través de este blog. Un blog de diseño  y decoración de habitaciones infantiles pero que también quiere ser un libro abierto de experiencias sobre la maternidad.

 

 

¿Eres madre? ¿Tú también vives y compartes? Cuéntanoslo.

 

Un abrazo.

María.

 

Fotografía de Estudi Cucut.

4 Comentarios

  1. Qué bonito!!!

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  2. Gracias Marieta!!! encantada de que te encante mi pequeña «comuna»!!
    Comuna en el buen sentido de la palabra, en el de que comparto con mis chicos la tranquilidad de la noche, tranquilidad para ellos y para nosotros. Con la tranquilidad que me da el saber que lo estoy haciendo bien, no pq esté haciéndolo así o asá, sino pq hago lo que me apetece en todo momento sin dejarme llevar por el qué dirán ni los prejuicios, y eso, nos hace felices a todos, en especial a mis niños.
    Y sí, soy una mamá normal, no soy ni biopija ni hippy ni nada raro, como dices, normal y corriente, una mamá que hace 3 años estaba totalmente en contra del colecho, pero que ha tenido que tragarse sus palabras pq la vida, los hijos y el día a día, nos han enseñado que lo mejor es dejarse llevar.
    Y como siempre digo: seguro que con 15 años no querrán dormir conmigo!!!

    PD: a aquellos que piensen que la vida en pareja se resiente, decirles, que la pena es que la vida en pareja se limite a la noche y en la cama… jeje

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    • Enhorabuena por tu «comuna»!
      Y encantada de que te haya gustado.

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  3. La palabra más parecida que conocia al hermoso vocablo que acuñas en el artículo es cohecho y se acerca tanto en su forma como se aleja en su significado. Me encantaría que algún día preparase un artículo de las ventajas del colecho, además del evidente ahorro de espacio, calefacción y dinerito en casa… ;-p

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